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Guía de Salud

Crema, gel o inyección: la vía cambia tu experiencia con la testosterona

Cream, gel or injection: how the route changes testosterone therapy

Fotografía: un helecho en una maceta de barro junto a una ventana, con un hilo fino y constante de agua cayendo sobre la tierra húmeda

Lo importante en 30 segundos

En esta guía

  1. La hormona es la misma; lo que cambia es la curva
  2. Crema y gel: una dosis pequeña, todos los días
  3. La inyección: una dosis grande, cada cierto tiempo
  4. Lo que midieron cuando compararon las vías de verdad
  5. Debajo de la piel, en vez de en el músculo
  6. En mujeres, la vía pesa todavía más
  7. El detalle del gel que no sale en la publicidad
  8. Entonces, ¿cuál te conviene?
  9. Para que tus expectativas sean las correctas
  10. ¿Para quién NO es esto?
  11. Programas de GLP-1 con medicamentos aprobados por la FDA (Wegovy®, Foundayo™, Ozempic®) desde $149/mes, por telemedicina, en español e inglés
  12. Preguntas frecuentes
  13. Fuentes

La hormona es la misma; lo que cambia es la curva

Hay una pregunta que llega mucho y que casi siempre viene con un poco de miedo: "¿la crema sirve igual que la inyección, o es la versión floja?".

La respuesta empieza por algo tranquilizador. La testosterona de una crema, de un gel y de un vial es la misma molécula. No hay una versión débil y una fuerte. Tu receptor de andrógenos —la pieza de tus células que recibe la señal— no tiene forma de saber si esa molécula entró por tu hombro o por tu muslo. La reconoce y hace su trabajo.

Lo que cambia es otra cosa, y es más interesante: la forma de la curva.

Piensa en regar una planta. Puedes darle un poco de agua cada mañana, o un balde entero una vez por semana. Es la misma agua y la misma cantidad al final del mes. Pero la planta no vive esas dos cosas igual.

Con la testosterona pasa lo mismo. Una crema diaria mantiene el nivel relativamente parejo, día tras día. Una inyección semanal lo sube a un punto alto y después lo deja bajar hasta la siguiente. Una inyección trimestral hace la misma cosa, pero en una escala mucho más larga.

Esa diferencia de forma es la que explica casi todo lo que sigue: por qué unas vías piden constancia diaria y otras no, por qué unas personas sienten un bajón al final del ciclo, por qué el hematocrito no sube igual con todas, y por qué en mujeres la elección de vía deja de ser un detalle de comodidad y pasa a ser parte del tratamiento.

Crema y gel: una dosis pequeña, todos los días

La crema y el gel se aplican sobre la piel, una vez al día, y la testosterona se absorbe poco a poco desde ahí. El resultado es una curva bastante plana: subes, te mantienes, y al día siguiente vuelves a aplicar antes de que el nivel caiga mucho.

Esa forma se parece más a cómo funciona un cuerpo que fabrica su propia testosterona, con un ritmo de todos los días. Y eso es, para mucha gente, la razón principal para preferirla.

Las vías transdérmicas no son nuevas. Una revisión clásica de hipogonadismo masculino ya describía en 2005 que los tratamientos transdérmicos diarios se habían vuelto cada vez más populares, con parches y geles, al lado de las inyecciones de cipionato o enantato que llevaban décadas usándose.

El precio que pide la vía transdérmica es constancia. Es un gesto diario. Si se te olvida, el nivel baja, y si se te olvida seguido, el tratamiento no está haciendo lo que debería. También pide un poco de logística: dejar que seque, no ducharse de inmediato, cubrir la zona. Nada complicado, pero nada que puedas improvisar.

Y pide una cosa más, que tiene su propia sección más abajo porque es importante: cuidado con quién toca tu piel.

La inyección: una dosis grande, cada cierto tiempo

Las inyecciones de testosterona existen desde hace casi ocho décadas. Esa misma revisión de 2005 las describía como económicas y en general bien toleradas, con un comportamiento predecible: sabes bastante bien qué nivel vas a alcanzar.

Los preparados más usados son el cipionato y el enantato, que se ponen cada una o dos semanas. Hay también undecanoato, de acción mucho más larga, que se administra cada varios meses.

La ventaja práctica es evidente: son pocos eventos que recordar. Nada que hacer cada mañana, nada que esperar a que seque, nada que cubrir. Para muchas personas eso no es un detalle menor: es la diferencia entre un tratamiento que se sostiene y uno que se abandona.

La contrapartida está en la curva. Después de la inyección el nivel sube a un punto alto, y hacia el final del intervalo baja. Hay personas que no notan nada en todo el ciclo, y hay personas que describen bastante bien ese final: menos energía, menos ánimo, en los días previos a la siguiente dosis. Cuando eso pasa, la solución no es poner más: suele ser repartir la misma cantidad en intervalos más cortos, y esa es una decisión de tu médico.

Lo que midieron cuando compararon las vías de verdad

Aquí había un problema durante años: casi no existen ensayos que pongan dos vías frente a frente en el mismo estudio. Y sin esa comparación directa, todo el mundo opinaba.

En 2022 un grupo de urólogos resolvió el problema por otro camino. Reunieron 29 ensayos aleatorizados y controlados con placebo, con 3.393 hombres en total, y los conectaron en un metaanálisis en red: una técnica que permite comparar tratamientos que nunca se midieron uno contra el otro, usando el placebo como puente. Lo que querían saber era concreto: cuánto sube el hematocrito cada vía.

El hematocrito es la proporción de tu sangre que está ocupada por glóbulos rojos. La testosterona estimula su producción —por eso se controla en todo el que usa testosterona, por cualquier vía—. Lo que no se sabía era si la vía importaba.

Importa, y de forma medible:

VíaAumento medio del hematocrito
Parche transdérmico+1,4%
Undecanoato intramuscular+1,6%
Gel transdérmico+3,0%
Cipionato o enantato intramuscular+4,0%
Undecanoato oral+4,3%
+1,4% vs +4,0%
Aumento medio del hematocrito con parche transdérmico frente a cipionato o enantato intramuscular, en 29 ensayos con 3.393 hombres. Fue la única diferencia entre vías que alcanzó significación estadística al compararlas entre sí.

Vale la pena leer ese último detalle con calma, porque es donde mucha gente se pasa de frenada. Todas las vías subieron el hematocrito frente al placebo, sí. Pero cuando los autores compararon las vías entre ellas, la única diferencia que alcanzó significación estadística fue la del cipionato o enantato intramuscular frente al parche. Entre las demás, no se detectaron diferencias.

Y hay algo más, que los autores escriben ellos mismos en la conclusión: la importancia clínica de ese aumento sigue siendo discutible, y hace falta más investigación.

Eso es exactamente lo que es: un número de laboratorio que se mueve distinto según la vía. No es una demostración de que una vía te vaya a hacer daño y otra no. Es información útil para una conversación, sobre todo si tu hematocrito ya está en la parte alta del rango. No es un veredicto.

Debajo de la piel, en vez de en el músculo

Hay una tercera posibilidad que ha ido creciendo y que a mucha gente le resuelve el problema: poner la inyección debajo de la piel en lugar de dentro del músculo. Misma hormona, mismo preparado, aguja más corta y más fina, y una zona —el abdomen o el muslo— mucho más fácil de alcanzar uno mismo.

Una revisión sistemática publicada en 2022 en el Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism juntó lo que se sabe de esta vía. La conclusión es alentadora y prudente a la vez: con dosis parecidas a las intramusculares, la vía subcutánea da niveles medios y un comportamiento comparables, y con el entrenamiento adecuado la mayoría de las personas puede aplicársela sola, con relativa facilidad y menos molestia que por vía intramuscular. Los autores recomiendan directamente que los médicos conversen esta opción con sus pacientes, porque al ser más fácil de aplicar tiene potencial de mejorar la constancia.

Prudente, porque la misma revisión dice que los datos son limitados y que faltan estudios que comparen la seguridad de las dos vías de forma directa.

Y hay un estudio que conviene conocer porque rompe la idea de que "debajo de la piel siempre duele menos". Fue un estudio cruzado —cada persona probó las dos vías— con 20 usuarios habituales de undecanoato de testosterona, 11 hombres con hipogonadismo y 9 hombres trans. Se les puso la misma dosis de 1.000 mg por vía subcutánea y por vía intramuscular, en orden aleatorio.

El resultado: el dolor inmediato fue parecido, pero a las 24 horas fue mayor por vía subcutánea. Las dos vías resultaron igualmente aceptables, y al preguntar por preferencia, 11 eligieron la intramuscular, 6 la subcutánea y 3 no tenían preferencia. En cuanto a la curva, el pico llegó más tarde por vía subcutánea (8,0 días frente a 3,3), pero la altura de ese pico no fue significativamente distinta (8,4 frente a 9,6 ng/mL).

La lectura práctica es buena noticia, aunque no sea la que se espera: la vía subcutánea funciona y es una alternativa real cuando la intramuscular no es cómoda o no es lo indicado. Pero cuál te va a resultar más llevadera a ti no se puede predecir desde un estudio. Eso se descubre probando, con seguimiento.

En mujeres, la vía pesa todavía más

Si eres mujer, esta sección es la más importante de la página, porque en tu caso la vía deja de ser una cuestión de comodidad y pasa a ser parte del tratamiento.

El documento de referencia es el consenso global de 2019 sobre el uso de testosterona en mujeres, publicado a la vez en cuatro revistas y respaldado por once sociedades médicas, entre ellas la Endocrine Society, la International Menopause Society y la Federación Latinoamericana de Sociedades de Climaterio y Menopausia.

Dice cuatro cosas que cambian decisiones.

1. La indicación con evidencia es una, y es concreta

"La única indicación basada en evidencia para el uso de testosterona en mujeres es el tratamiento de mujeres posmenopáusicas diagnosticadas con deseo sexual hipoactivo tras una evaluación biopsicosocial formal". Nivel I, grado A. Eso es lo que la evidencia sostiene hoy. No es poco: es una indicación real, con ensayos detrás.

2. La vía oral, no

La testosterona oral se asocia a un perfil de lípidos desfavorable, con efectos negativos sobre el colesterol HDL y el LDL, y no se recomienda. También nivel I, grado A.

3. Las vías no orales, sí, a dosis fisiológicas

Y esta es la parte alentadora: los estudios de testosterona no oral —percutánea e inyectable— a dosis que se aproximan a las concentraciones fisiológicas de una mujer premenopáusica no mostraron efectos adversos estadísticamente significativos sobre los lípidos a corto plazo.

4. Lo que hay que evitar es pasarse de rango

El consenso es explícito: recomienda evitar cualquier preparado de testosterona que produzca concentraciones suprafisiológicas, incluidos pellets e inyecciones que sobrepasen ese rango.

Fíjate en qué es exactamente lo que señala. No dice "las inyecciones son malas". Dice que lo que no debe pasar es que el nivel termine por encima del rango normal de una mujer premenopáusica. El riesgo no está en la aguja: está en la dosis que esa vía entrega y en que nadie la esté midiendo.

Por eso el propio consenso explica cómo se hace bien. Reconoce que en la mayoría de los países no existe una presentación de testosterona aprobada para mujeres —lo llama una necesidad sin cubrir— y añade que usar fuera de etiqueta una presentación aprobada para hombres es razonable siempre que las concentraciones hormonales se mantengan en el rango fisiológico femenino.

Y pone el calendario: nivel de testosterona total antes de empezar, repetición a las 3 a 6 semanas de iniciar, y después un control cada 6 meses para vigilar la respuesta, buscar signos de exceso de andrógenos y detectar sobreuso.

Ese calendario es la respuesta completa a la advertencia. Una dosis pensada para un cuerpo femenino, medida al principio, verificada al mes y vigilada cada medio año, es precisamente lo contrario de un preparado que se pasa de rango sin que nadie se dé cuenta.

Y lo que se logró cuando se midió

Para que no quede solo en advertencias: en un ensayo aleatorizado, doble ciego y controlado con placebo de 24 semanas, 77 mujeres con menopausia quirúrgica y deseo sexual hipoactivo recibieron un parche de testosterona de 300 microgramos al día o placebo, todas con estrógeno transdérmico.

16,43 vs 5,98
Cambio en el puntaje de deseo sexual a las 24 semanas con parche de testosterona de 300 µg/día frente a placebo, en mujeres con menopausia quirúrgica y deseo sexual hipoactivo (p = 0,02). También mejoraron excitación, orgasmo, respuesta e imagen de sí mismas.

Los efectos adversos tuvieron una frecuencia parecida en los dos grupos y no se observaron riesgos graves del tratamiento. Es un estudio de 24 semanas y de tamaño modesto, y así hay que leerlo. Pero es evidencia real, por vía transdérmica, y es la razón por la que esta conversación existe.

El detalle del gel que no sale en la publicidad

Si usas gel o crema de testosterona y vives con niños pequeños, esto te toca directamente.

La etiqueta aprobada por la FDA del gel de testosterona lleva una advertencia en caja —el nivel más alto de advertencia que la FDA puede exigir— por exposición secundaria. En palabras de la propia etiqueta: se ha reportado virilización en niños expuestos de forma secundaria al gel de testosterona.

Los signos descritos son concretos: aumento del tamaño del pene o del clítoris, aparición de vello pubiano, más erecciones, más libido, conducta agresiva y edad ósea avanzada.

Y después viene la parte que hay que leer entera, porque es donde está la esperanza y también el límite. En la mayoría de los casos, esos signos y síntomas retrocedieron al retirar la exposición. En unos pocos casos, sin embargo, los genitales aumentados no volvieron del todo al tamaño normal para la edad, y la edad ósea se mantuvo algo por delante de la edad real.

Esto no convierte al gel en un mal tratamiento. Lo que hace es dejar claro que las instrucciones de uso no son una formalidad. La etiqueta pide tres cosas: lavarse las manos después de aplicar, cubrir la zona con ropa, y que los niños eviten el contacto con la piel sin lavar o sin cubrir.

Tres gestos. Hechos todos los días, el riesgo que describe la advertencia es un riesgo que tú controlas. Y si en tu casa cubrir la zona de forma consistente no es realista, eso no es un fracaso tuyo: es una información concreta que le das a tu médico, y es exactamente el tipo de dato por el que existe otra vía.

Entonces, ¿cuál te conviene?

No hay un ganador. Hay una vía que encaja mejor con tu vida, con tu caso clínico y con lo que estás dispuesto a sostener en el tiempo. La guía de práctica clínica de la Endocrine Society plantea la elección exactamente así: una decisión que se toma con el paciente, considerando el costo, la comodidad, la preferencia y el comportamiento del preparado; y con el hematocrito medido antes de empezar y vigilado durante el tratamiento.

Lo que sí podemos darte es el mapa de lo que cada vía te pide y lo que te da.

Si tu situación es...Suele apuntar a
Odias las agujasCrema o gel
Se te olvida todo lo diarioInyección
Vives con niños pequeños y no puedes cubrir la zonaInyección
Quieres el nivel más parejo posibleCrema, gel o parche
Tu hematocrito ya está en la parte altaConversación con tu médico
Quieres ponerte la inyección tú mismoVía subcutánea
Sientes el bajón al final del cicloIntervalos más cortos, decididos por tu médico
Eres mujerVía no oral, dosis fisiológica y controles

Una cosa que vale repetir: la columna de la derecha no es una receta. Es el punto de partida de una conversación. Lo que decide es tu caso, visto por tu médico.

Para que tus expectativas sean las correctas

¿Para quién NO es esto?

Y un recordatorio que vale para todo lo que leas aquí: no inicies, cambies ni suspendas ningún medicamento por tu cuenta, ni siquiera basándote en un artículo bien citado. Lo que decide es tu caso, visto por tu médico.

Programas de GLP-1 con medicamentos aprobados por la FDA (Wegovy®, Foundayo™, Ozempic®) desde $149/mes, por telemedicina, en español e inglés

Si llegaste aquí buscando la parte hormonal, el camino es el mismo que el de cualquier otro programa nuestro: cuando comienzas tu programa, un médico licenciado revisa tu caso —hábitos, estrés, sueño e historia clínica— y, si lo considera necesario, ordena laboratorios. Y en el tema de esta guía los controles no son un trámite: son lo que hace que una vía sea segura.

Si lo que te trajo fue el peso, esa parte también la acompañamos, con supervisión clínica de verdad, en español y en inglés, y seguimiento continuo.

La elegibilidad se determina mediante evaluación médica. Los resultados individuales varían y no están garantizados.

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Preguntas frecuentes

¿La testosterona de la crema es distinta a la de la inyección?

No. Es la misma molécula y tu receptor la reconoce igual por cualquier vía. Lo que cambia es la curva: cuánto sube, cuándo llega al punto más alto y cuánto se mantiene. La crema y el gel dan una dosis pequeña todos los días. La inyección da una dosis más grande cada cierto tiempo.

¿Qué vía sube menos el hematocrito?

En un metaanálisis en red de 29 ensayos con 3.393 hombres, todas las vías subieron el hematocrito frente al placebo. El parche fue el más suave, con un aumento medio del 1,4%; el undecanoato intramuscular, 1,6%; el gel, 3,0%; el cipionato o enantato intramuscular, 4,0%; y el undecanoato oral, 4,3%. La única diferencia que alcanzó significación al comparar vías entre sí fue la del cipionato o enantato frente al parche.

¿Significa eso que la inyección es peor?

No automáticamente. Los propios autores escriben que la importancia clínica de ese aumento sigue siendo discutible y que hacen falta más estudios. Es una diferencia medida en un número de laboratorio, no una diferencia demostrada en cómo te va. Por eso el hematocrito se controla, por cualquier vía.

¿Se puede poner la inyección debajo de la piel en vez de en el músculo?

Es una vía que ha ganado terreno. Una revisión sistemática encontró que, a dosis parecidas, la vía subcutánea da niveles medios y un comportamiento comparables a la intramuscular, y es más fácil de aplicarte tú mismo. La decisión es médica y depende de tu preparado y tu caso.

¿Duele menos por debajo de la piel?

No siempre, y aquí el dato sorprende. En un estudio cruzado con 20 personas usuarias de undecanoato, el dolor inmediato fue parecido, pero a las 24 horas fue mayor por vía subcutánea. Al final 11 preferían la intramuscular, 6 la subcutánea y 3 no tenían preferencia. La preferencia es personal y no se puede predecir por ti.

En mujeres, ¿da igual la vía?

No, pesa todavía más. El consenso global de 2019, respaldado por once sociedades médicas, no recomienda la vía oral por su efecto sobre los lípidos y recomienda evitar cualquier preparado que deje la testosterona por encima del rango normal de una mujer premenopáusica, incluidos los pellets y las inyecciones que sobrepasan ese rango. Las vías no orales a dosis fisiológicas no mostraron efectos adversos significativos sobre los lípidos a corto plazo.

¿Hay una presentación de testosterona aprobada para mujeres?

En la mayoría de los países, no. El propio consenso lo señala como una necesidad sin cubrir, y añade que usar fuera de etiqueta una presentación aprobada para hombres es razonable siempre que las concentraciones se mantengan en el rango fisiológico femenino. Eso exige medir: nivel basal, repetición a las 3 a 6 semanas de empezar y control cada 6 meses.

¿Qué logró la testosterona transdérmica en mujeres en los estudios?

En un ensayo aleatorizado y controlado con placebo de 24 semanas en mujeres con menopausia quirúrgica y deseo sexual hipoactivo, un parche de 300 microgramos al día mejoró el deseo mucho más que el placebo: 16,43 puntos de cambio frente a 5,98. También mejoraron la excitación, el orgasmo, la respuesta y la imagen de sí mismas, con efectos adversos de frecuencia parecida en los dos grupos.

¿Es verdad que el gel se puede pasar a otra persona?

Sí, y la FDA lo pone en una advertencia en caja. Se ha reportado virilización en niños expuestos de forma secundaria al gel de testosterona, con signos como aumento del tamaño del pene o del clítoris, aparición de vello pubiano, más erecciones, más libido, conducta agresiva y edad ósea avanzada. En la mayoría de los casos los signos retrocedieron al retirar la exposición. La etiqueta pide lavarse las manos, cubrir la zona con ropa y que los niños eviten el contacto con la piel sin lavar o sin cubrir.

¿Puedo cambiar de vía por mi cuenta si no me acomoda?

No. Cambiar de vía cambia la curva, y con ella la dosis y los controles. Es una decisión médica. Lo que sí te corresponde es decir cómo te acomoda la que usas: si se te olvida a diario, si sientes el bajón al final del ciclo, si convives con niños pequeños. Esa información es la que permite elegir bien.

¿Necesito laboratorios antes de empezar?

Cuando comienzas tu programa, un médico licenciado revisa tu caso —hábitos, estrés, sueño e historia clínica— y, si lo considera necesario, ordena laboratorios. No es automático ni obligatorio para todos.

¿Atienden en español?

Sí. Todo nuestro contenido y nuestra atención están disponibles en español.

Fuentes

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Este artículo es informativo y no es consejo médico. SCTS1 no receta medicamentos. Toda la atención médica, recetas y planes de tratamiento son proporcionados por médicos licenciados a través de nuestra plataforma asociada, y los preparados se despachan por farmacias con licencia. La elegibilidad la determina un proveedor licenciado mediante evaluación médica. El uso de testosterona en mujeres es fuera de etiqueta en la mayoría de los países y es una decisión médica individual; la única indicación respaldada por evidencia según el consenso global de 2019 es el deseo sexual hipoactivo en mujeres posmenopáusicas tras evaluación formal. Las dosis, vías y cifras mencionadas corresponden a las estudiadas en la literatura citada y no sustituyen la indicación de tu médico; no inicies, cambies ni suspendas ningún medicamento ni cambies de vía de administración por tu cuenta. Los resultados individuales varían y no están garantizados.